Downtown Rome

12-01-2019The World in View from a Believer’s PerspectiveFr. Larry Merta

There's no room for a Lowe's® or a Target® in downtown Rome. Business and commerce go on as they have for centuries. Small shops specializing in a few things line the streets. I couldn't help pass this fruit and vegetable store without a long sit. I'd sit still awaiting one of Rome's inhabitants to move into the frame. I actually took this shot sitting from a dining room table in a restaurant on the other side of the cobble stone street. The simplicity of the store made me think of my bedroom.

Could I settle for less? Yes.

I suspect that not a few of the spring and autumn yard sale items we've put out were purchases that we truly didn't need. We just felt like spending. Well, there wasn't anything else to do at the moment. That's America. We are big consumers. I know very well a parishioner of Holy Cross who I admire and even envy for her frugality. It's her way to keep the heart available to God when he's knocking at the door: Pray. Eat. Study. Serve. Sleep. That's what she does. There's a monastic rhythm to this pace, and with it—a very productive life, full of meaning. How about this order? Sleep. Eat. Gaming. Eat. Gaming. Sleep. This second list, captures well one particular summer schedule in my days of youth. And the grass grew tall on the Merta property… and Dad's patience grew short.

Your Pastor,
Fr. Larry

En el centro de Roma no hay espacio para un Lowe's o para un Target. Los negocios y el comercio continúan como lo han hecho por siglos. Tiendas pequeñas que se especializan en pocas cosas forman líneas a lo largo de las calles. No pude aguantarme al pasar por esta tienda de frutas y vegetales sin sentarme un buen rato. Me senté quieto, esperando que alguno de los habitantes de Roma entrara en el marco. Tomé esta foto sentado a la mesa de un restaurante al otro lado de la calle empedrada. La simplicidad de la tienda me hizo pensar en mi dormitorio.

¿Podría yo conformarme con menos? Sí .

Sospecho que muchas de las cosas que sacamos para nuestras ventas de patio en la primavera y en el otoño fueron cosas que compramos sin necesitarlas de verdad. Solo teníamos deseos de gastar. Pues sí, no había nada más que hacer en ese momento. Así son los Estados Unidos. Somos grandes consumidores. Yo conozco muy bien a una feligresa de la Santa Cruz a quien admiro y aun envidio por su frugalidad. Es la manera que ella tiene de mantener su corazón abierto y disponible para Dios cuando Él to que a la puerta: Orar. Comer. Estudiar. Servir. Dormir. Eso es lo que ella hace. Hay un ritmo monástico en este paso, y con él -una vida muy productiva, llena de significado. ¿Qué les parece este orden? Dormir. Comer, Jugar. Comer. Jugar. Dormir. Esta segunda lista captura bien el programa de un verano en particular en mis días de juventud. Y la grama creció más en la propiedad de l os Merta…y la paciencia de Papa disminuyó.

Su Pastor,
Padre Lorenzo

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