Unity

10-07-2018The World in View from a Believer’s PerspectiveFr. Larry Merta

Here's another image from Gastown, Vancouver. Bagpipes have been around since the time of the ancient Romans but most Americans are familiar with the Scottish Highland Bagpipes. They were considered in Scottish Culture instruments of war, heard as far as 10 miles away, and there was a time when they were even outlawed. On this day, one downtown pub, the Blarney Stone of Vancouver, touted better food, better music and better beer. And to prove the point Mr. Celt walked down food alley to state it with his blarin' pipes. So goes the battle of the restaurants and the world of business.

Regarding the question of finding God's One True Church, we are called to examine our differences with a different spirit. It took the Second Vatican Council to resituate our relationship to other non-Catholic Christians through its Decree on Ecumenism (Unitatis Reintegratio): " Certainly, such division openly contradicts the will of Christ, scandalizes the world and damages that most holy cause, the preaching of the Gospel to every creature (n. 1.)" St. John Paul II followed that lead throughout his own Pontificate. Read his Ut Unum Sint at no. 9 where he writes, "To believe in Christ means to desire unity; to desire unity means to desire the Church; to desire the Church means to desire the communion of grace which corresponds to the Father's plan from all eternity."

We are obliged to foster this discussion of unity within Christianity. Amazingly, these reflections run nicely together over a Celtic Stout and a chicken salad sandwich.

Your Pastor,
Fr. Larry

Esta es o tra imagen desde Gastown, Vancouver. Las gaitas han existido desde el tiempo de los antiguos romanos, aunque la mayoría de los estadounidenses conocen mejor las Gaitas Escocesas de los Países Altos. En la cultura escocesa, estas gaitas se consideraban instrumentos de guerra, podían oírse hasta a unas 10 millas de distancia, y hubo un tiempo en que hasta fueron declaradas ilegales. Ese día, una taberna del centro de la ciudad, la Blarney Stone de Vancouver, ofrecía mejor comida, mejor música y mejor cerveza. Y para probar el punto, el Sr. Celt bajó por el callejón de la comida a anunciarlo con sus tubos estruendosos. Así está la batalla de los restaurantes y del mundo de los negocios.

En cuanto a la cuestión de encontrar la Única Verdadera Iglesia de Dios, estamos llamados a examinar nuestras diferencias con un espír itu distinto. Fue necesario que Vaticano Segundo resituara nuestra relación con otros cristianos no católicos por medio de su Decreto sobre el Ecumenismo (Unitatis Reintegratio): "Ciertamente, dicha división contradice abiertamente la voluntad deCristo, escandaliza al mundo y daña esa causa tan santa como es predicar el Evangelio a toda criatura (n.1.)"

San Juan Pablo II siguió esa guía a través de todo su Pontificado. Lean su Ut Unum Sint en el numeral 9, donde él dice: "Creer en Cristo significa desear la unidad; desear la unidad significa desear la Iglesia; desear la Iglesia significa desear la comunión de la gracia que corresponde al plan del Padre desde toda la eternidad."

Estamos obligados a acoger esta discusión de unidad dentro de todo el Cristianismo. Asombrosamente, estas reflexiones combinan perfectamente con una cerveza Celtic Stout y un emparedado de e nsalada de pollo.

Su Pastor,
Padre Lorenzo

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