Devotions

01-14-2018The World in View from a Believer’s PerspectiveFr. Larry Merta

Here's a nice shot from the days of my summer well spent in Prescott. The locals will know if you're from out of town. 'Prescott', they'll point out, rhymes with biscuit. Pride for the old and the new live side by side. The man in this old Ford receives compliments for his set of wheels at a traffic light from a younger townie driving his Corvette with the factory smell still on the seats.

Our devotions in the Catholic Church are like that. While new devotions are being proposed to us, we latch on to some but sometimes not others, although we appreciate that others love their particular devotions—and this is perfectly okay. The important thing is to find ways to live more united to the love God always has for us. While not everyone has got the new luminous mysteries of the Rosary memorized anyone can still honor the Mother of God by praying the Rosary the way they were taught fifty years ago.

What devotions resound particularly within your own soul? First Fridays, the Chaplet, reading a chapter from the Imitation of Christ by Thomas A Kempis each day? Perhaps you no longer engage in these devotions as you once did, and yet, your memories of these devotions are filled with a fondness and even a longing. If that's the case, you ought to rekindle their practice. I'm sure God has plenty of things on His mind to share with you. All you have to do is give Him the time.

  • Your Pastor,
  • Fr. Larry

Esta es una buena foto que tome en los días que disfruté en Prescott durante el verano. Los locales se dan cuenta si uno es un fuereño. 'Prescott', le señalan ellos a uno, rima con 'biscuit'. El orgullo por lo antiguo y lo nuevo viven lado a lado. El hombre en este viejo Ford recibe cumplidos por su vehículo en la parada de un semáforo de parte de un vecino más joven que maneja su Corvette todavía con el olor a nuevo de la fábrica en sus asientos.

Nuestras devociones en la Iglesia Católica son así también. Mientras se nos proponen nuevas devociones, nos apegamos a algunas, pero a veces no a otras; aunque apreciamos que otros amen sus devociones particulares—y eso está totalmente bien. Lo importante es encontrar maneras de vivir más unidos al amor que Dios siempre tiene hacia nosotros. Aunque no todos se han aprendido de memoria los misterios luminosos del Rosario, todos pueden honrar siempre a la Madre de Dios rezando el Rosario de la manera en que nos enseñaron hace cincuenta años.

¿Qué devociones resuenan con más fuerza dentro de su propia alma? ¿Los Primeros Viernes? ¿La Chaplet? ¿Leer un capítulo del libro 'Imitación de Cristo' por Thomas A Kempis cada día? Talvez ustedes ya no participen de estas devociones en la forma en que lo hacían antes, y, sin embargo, sus recuerdos de las mismas están llenos de ternura y hasta de anhelo. Si ese es el caso, deberían volver a encender esa práctica. Estoy seguro que Dios tiene muchas cosas en Su mente para compartirlas con ustedes. Todo lo que tienen que hacer es darle a Él un poquito de tiempo.

  • Su Pastor,
  • Padre Lorenzo
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