The Monk of Despair

12-03-2017From the Pastor's DeskFr. Larry Merta

Last summer I had an opportunity to see Carlsbad Caverns. In the deepest, blackest part of the cave open to tourists you'll stumble across a natural formation that in my imagination appeared as a captivating row of stalactites that lined the door to Hades, or even the mouth of a nasty Great White. In the foreground, the outline of a sitting monk appeared before my eyes. So, I gave it my own name: The Monk of Despair.

From this angle, I imagined him with his back to me as he himself sat there looking at the door that led him into the Netherworld, but now closed off from any escape.

It's the sort of image that goes hand in hand with today's Gospel. Watch, you do not know when the lord of the house is coming. In other words, you don't know the hour of your death—but when it happens—a particular judgment concerning our soul is absolutely certain to follow. From there one of two ultimate realities await the soul.

  • Your Pastor,
  • Fr. Larry

El verano pasado tuve la oportunidad de ver las Cavernas Carlsbad. En la parte más profunda, más negra, de la cueva que está abierta para los turistas, uno se topa con una formación natural que en mi imaginación parecía una línea cautivante de estalactitas alineadas frente a la puerta de Hades, o como si fuera la boca de una peligrosa ballena Great White. Al frente de esto, la silueta de un monje sentado apareció ante mis ojos. De modo que le puse el nombre que se me vino a la mente: El Monje de la Desesperación.

Desde este ángulo, me lo imaginé con su espalda hacia mí, como si él mismo estuviera allí viendo hacia la puerta que lo llevó al Más Allá, pero ya sin posibilidad alguna de escapar. Es la clase de imagen que va mano a mano con el Evangelio de hoy. Espera, tú no sabes cuándo va a venir el señor de la casa. En otras palabras, nosotros no sabemos la hora de nuestra muerte—pero cuando suceda—con toda certeza que lo que seguirá será un juicio particular referente a nuestra alma. De allí, al alma le espera una de dos realidades finales.

  • Su Pastor,
  • Padre Lorenzo
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