Growing in Friendship with God

12-16-2018The World in View from a Believer’s PerspectiveFr. Larry Merta

The mark of a good friend is someone who's not afraid to tell you what you don't want to hear—because it's good and even necessary to do so. Fr. John Greb from St. Timothy Parish is one of those guys. Many of you know him. Years ago, he served under Fr. Richard Felt as an associate. Friendship with God works the same way. Growing in friendship with God will cost you regular time that you've got to dedicate to prayer. And as with any good friend, God's subtlety is never lacking in showing us where we veer and what we need to do to get back on the straight and narrow. But to get there, we need to listen to Him—a lot.

In this image, Fr. Greb was demonstrating how to take a steep line up a mining trail near Strawberry, Arizona. He showed me what my vehicle was capable of doing, and we stayed well within the bounds of prudence—only because he had a winch to pull me up the rest of the way. I also learned that day to keep my foot off the brake.

Your Pastor,
Fr. Larry

La prueba de un buen amigo es cuando no tiene miedo de decirle a uno lo que uno no desea oír—porque es lo mejor y hasta necesario. El Padre John Greb, de la Parroquia de San Timoteo es uno de esos amigos. Muchos de ustedes lo conocen. Hace años, él sirvió como asociado de Padre Richard Felt. La amistad con Dios funciona de la misma manera. Crecer en amistad con Dios les va a quitar tiempo que ustedes deberán dedicar a la oración. Y como con cualquier buen amigo, Dios nunca deja de mostrarnos sutilmente dónde cambiamos de rumbo y quė necesitamos hacer para volver al camino recto y estrecho. Pero para llegar allí, necesitamos escucharlo a El—mucho.

En esta imagen, el Padre Greb estaba demostrando como subir una línea muy inclinada en un sendero minero cerca de Strawberry, Arizona. El me mostró lo que mi vehículo era capaz de hacer, y nos mantuvimos muy dentro de los límites de la prudencia—dado que ėl tenía un gancho para halarme hacia arriba el resto del camino. También aprendí ese día a mantener mi pie lejos del freno.

Su Pastor,
Padre Lorenzo

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