Church Bells

09-30-2018The World in View from a Believer’s PerspectiveFr. Larry Merta

Years ago, when I lived for a time in San Luis Potosi, Mexico, I had the opportunity to visit little towns of the periphery of the capitol city and, together with a few high school and college students, we offered our spiritual and material assistance to the poor communities. Some of these villages were so remote that the parish priest was lucky to make a pastoral visit once, maybe twice a year. Each little village has its own little church or chapel, and some villages were so poor that there was no bell to summon worshippers. Instead, they lit bottle rockets. Less than ideal but still effective in getting people up to look out their doorways.

There is a special blessing for Church Bells (in the Book of Blessings used prior to Vatican II) that was reserved for the Bishop alone. This blessing sanctified the reverberations produced by clapper and bell curve to sound forth its menacing reminder to all evil wandering spirits of the air that they have no business in the village. Yes, that's the purpose of this ancient blessing!

A bell tower does more than chime out the time of day. It serves to remind us that its visibility and its sounds are about spiritual warfare. Should the opportunity arise, park outside our Church around 6am, at noon or at 6pm. You will hear them gently remind us of this truth. Believe it or not, in the quiet stillness of Sunday morning, I can hear the echo from the rectory which is around a mile away.

Your Pastor,
Fr. Larry

Hace años, cuando viví por un tiempo en San Luis Potosí, México, tuve la oportunidad de visitar pueblecitos en la periferia de la ciudad capital y, junto con unos pocos estudiantes de secundaria y universitarios, ofrecíamos asistencia material y espiritual a las comunidades pobres. Algunas de estas villas eran tan remotas que el sacerdote de la parroquia se consideraba afortunado si podía hacer una visita pastoral una vez, o tal vez dos veces, al año. Cada pueblecito tiene su propia iglesita o capilla, y algunas villas eran tan pobres que no tenían campana para llamar a los feligreses. En su lugar, prendían cohetes de botella. No es lo ideal; pero sí muy efectivo para que la gente mirara hacia afuera de sus puertas.

Hay una bendición especial para las Campanas de Iglesia (en el Libro de las Bendiciones que se usaba antes de Vaticano Segundo) que estaba reservada solamente para el Obispo. Esta bendición santificaba las reverberaciones producidas por el badajo y la curva de la campana para enviar su amenazante recordatorio a todos los malos espíritus vagabundos en el aire de que ellos no tienen nada que hacer en la villa. ¡Sí, ese es el propósito de esa bendición antiquísima!

Un campanario hace más que sonar para dar la hora. Sirve para recordarnos que su visibilidad y sus sonidos son acerca de la guerra espiritual. Si se presenta la oportunidad, estaciónense afuera de nuestra iglesia alrededor de las 6am, al mediodía, o a las 6pm y podrán oír las campanas recordarnos suavemente de esta verdad. Aunque no me lo crean, en la quietud del domingo en la mañana, puedo oír el eco desde el convento que queda como a una milla de distancia.

Su Pastor,
Padre Lorenzo

BACK TO LIST